Miércoles, 27 de julio de 2022

Recibimos un nuevo pedido, ¡lo tenemos todo preparado para el nuevo curso 2022-2023!

A medida que suben los precios, aumenta la demanda

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Al mismo tiempo que nuestra asociación va haciendo historia, la situación socio-económica de las "personas sin techo", empeora exponencialmente.

La crisis de la Covid-19, la guerra de Ucrania, la subida de los precios del carburante y los productos de primera necesidad, va haciendo mella en la economía de centenares de familias de nuestra ciudad.

Lo sorprendente es que, cada vez, en el ejercicio de nuestro apostolado, encontramos más y más familias en riesgo y precariedad, viviendo al raso de noche, expuestos a la ola de calor y el bochorno climático que nos azota.

Personas de todas las edades, desde niños, pasando por adolescentes y adultos, hasta personas mayores. Son cientos los rostros que dejan caer el peso de sus hombros sobre nuestros voluntarios.

¡La misericordia de Dios es infinita! ¡qué gran verdad! Siete, son los años que nuestra asociación Apostolado de la Divina Misericordia de Valencia ha cumplido. Desde nuestra erección canónica, no hemos dejado de acompañar a los pobres, de rezar por ellos y con ellos y de servirles, con todo nuestro amor.

A medida que los precios suben, la demanda de productos de primera necesidad se dispara. Cada vez más, las personas a las que atendemos en la noche de Valencia (en la Valencia que nadie quiere ver), solicitan productos básicos, de alimentación, higiene y aseo personal. Es por ello, que junto al cariño y el calor de nuestro apostolado, "de nuestros apóstoles de misericordia", intentamos proveer de alimentación y de los mencionados productos socio-sanitarios.

Clausuramos un curso pastoral complicado. Un año de lamentables noticias, pero un año de gracia y misericordia para el ejercicio de nuestra misión apostólica. A su vez, emprendemos un nuevo curso, para ello, hemos hecho una compra, valorada en más de seis mil euros.

Con la aportación mensual de nuestros socios y los donativos de voluntarios y devotos, sufragamos parte de nuestros gastos, pero nos hacéis falta. Hacen falta más aportaciones, ¡se prevé un otoño durísimo! Y oración, para que esto continúe adelante y sea Dios quien lleve a término esta obra que Él mismo ha comenzado. ¡Gracias Señor, por ser misericordioso!


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