«La realidad es que los pobres para los cristianos no son una categoría sociológica, sino la misma carne de Cristo» Dilexit Te, Papa León XIV
Agradecemos al periódico Las Provincias, por hacerse eco, tanto en su edición digital como en la de papel, de la labor socio-caritativa y evangelizadora que lleva a cabo nuestra asociación Apostolado de la Divina Misericordia de Valencia.
Lola Soriano Pons. Las Provincias
Hace 2025 años nadie ofreció posada a una joven María y a un carpintero de nombre José y el alumbramiento de Jesús se tuvo que producir en un humilde pesebre. Así se ha transmitido a lo largo de la historia, pero hoy en día sigue habiendo muchos otros portales de Belén en Valencia, donde la gente sin hogar se cobija en tiendas de campaña, bajo el frondoso ramaje de árboles, en jardines, bancos o en viejas construcciones abandonadas.
En fechas tan señaladas como la Nochebuena, Nochevieja o en Año Nuevo, no todo el mundo tiene calor de hogar, manjares y una familia con la que celebrar el nacimiento de Jesús o la entrada a un nuevo año que siempre se desea mejor que el anterior.
En esta vorágine de compra de regalos y de grandes comilonas, también hay gente que predica con el ejemplo y lleva la esencia de la Navidad a los que más la necesitan. Así por ejemplo, voluntarios de la Asociación de Apostolado Divina Misericordia de Valencia (con sede en la parroquia San Francisco de Borja de la calle Cuba) como Sami o Paco, acompañaron esta Nochebuena al párroco Pedro Miret en un recorrido de esperanza donde no sólo reparten menús especiales de fiestas, sino que también ofrecen abrazos, sonrisas, complicidad, buenas charlas y hasta villancicos en varios idiomas.
En esta pasada Nochebuena a primera hora de la tarde ya empezaron con la logística y, después de la misa vespertina, comenzó la ruta para entregar los cien menús que habían encargado.
La primera parada fue la zona del Parque Central de Valencia, donde hay varios jóvenes sin hogar. También se desplazaron a puntos como el barrio de San Isidro, Quatre Carreres, el entorno de San Ignacio de Loyola, en el barrio de Benimaclet y hasta en las proximidades de las Torres de Serranos comienzan a haber 'portales de Belén'.
«Si hubiéramos tenido 200 menús para ofrecer, sin lugar a dudas se habrían acabado porque cada vez hay más personas sin hogar en las calles de Valencia, pero podemos llegar hasta donde podemos», indica el padre Pedro Miret.
En esta ocasión, el menú constaba de ensaladilla rusa, pollo deshuesado con guarnición, flan con piña en almibar y dulces navideños. «Como atendemos a personas tanto españolas, como latinas, rumanas y africanas, siempre preparamos menús que no lleven porcino o alimentos que no pueden consumir», añade Miret. Además, añade que siempre salen al reparto «después de celebrar la eucaristía. Vamos a ayudar a la gente más vulnerable porque la eucaristía tiene sentido cuando es también una acción de caridad».
Esta acción la vienen realizando desde hace unos ocho años y, aunque días como Nochebuena o Nochevieja son especiales, explican que esta labor de acompañamiento la realizan todos los miércoles del año.
Entre los voluntarios que se han ido sumando está Paco Gutiérrez. «Tengo 39 años y voy desde hace seis años. Participo en la parroquia de San Francisco de Borja. Siempre comentan la acción de acompañamiento que hacen a estas personas y decidí quitar un poco de tiempo a mi familia para compartir la Nochebuena con estas personas que nada tienen».
Paco describe con emoción que en estas jornadas «cantamos con ellos villancicos en varios idiomas, en castellano, rumano y uno de los voluntarios, Sami, es musulmán y también canta en árabe». Explica que, en realidad, «nos sumergimos en sus culturas. Es enriquecedor que gente de distintos países y creencias nos unamos para ayudar a las personas sin hogar de distintos puntos».
Además, explican que durante todo el año también ayudan alumnos del programa Erasmus. «En Nochebuena vino un chico de Marruecos y en otras jornadas vienen estudiantes de Italia, Pakistán o China», y en la jornada de ayer también se sumó un valenciano de 78 años, que renunció a cenar con sus hijos para ayudar en el reparto.
La próxima entrega será en Nochevieja, ya que coincide con los miércoles del reparto y acompañamiento.