Hemos recibido con alegría y gratitud la respuesta del Santo Padre, el papa León XIV, a la carta que nuestro presidente, el Rvdo. Sr. D. Pedro Miret Giner, le dirigió en nombre de la Asociación Apostolado de la Divina Misericordia de Valencia, con motivo de su primer Viaje Apostólico a España. La respuesta, remitida por la Secretaría de Estado de la Santa Sede, expresa un profundo agradecimiento y una muestra de cercanía del Santo Padre hacia nuestra asociación.
Con nuestra carta quisimos hacer llegar también al Santo Padre una copia del último número de nuestra revista Misericordias, la publicación oficial del Apostolado de la Divina Misericordia de Valencia. Se trata del número X, publicado el pasado 5 de junio, con el que continuamos dando a conocer nuestra espiritualidad, nuestra labor evangelizadora y el servicio que prestamos a las personas más vulnerables. La edición llevaba en portada la imagen del Sumo Pontífice, a propósito de su visita a España.
La respuesta del Santo Padre llega después de su Viaje Apostólico a nuestro país, celebrado del 6 al 12 de junio, durante el que visitó Madrid, Barcelona y las Islas Canarias. Bajo el lema “Alzad la mirada”, León XIV quiso invitarnos a mirar a Cristo y, desde Él, a descubrir también el rostro de quienes sufren.
En su respuesta, el Papa nos anima precisamente a “alzar la mirada” y contemplar a los demás “con los ojos de Dios”, y nos exhorta a vivir nuestra vocación con “renovada esperanza y ardor misionero”. Recibimos estas palabras como un regalo y como una llamada a continuar nuestra misión de difundir la espiritualidad de la Divina Misericordia y salir al encuentro de quienes más necesitan ser acogidos, escuchados y acompañados.
La carta concluye con la Bendición Apostólica del Santo Padre y la invocación de la protección maternal de Nuestra Señora de los Desamparados, algo que recibimos con especial emoción como valencianos. Agradecemos profundamente al papa León XIV su cercanía y sus palabras de ánimo, que nos impulsan a seguir caminando con esperanza y a hacer realidad cada día su invitación: alzar la mirada, mirar al hermano con los ojos de Dios y llevar la misericordia allí donde más se necesita.