valencia participa en el xiii encuentro nacional de la divina misericordia

Celebrado en la ciudad de Logroño los días 23 y 24 de octubre

29 de octubre de 2021

Terminamos de vivir un acontecimiento eclesial en España que, para muchos, podrá haber pasado desapercibido pero, el que ha supuesto un importante espaldarazo para vivir y difundir la espiritualidad de la Divina Misericordia; nos referimos al XIII Encuentro Nacional de la Divina Misericordia celebrado los días 23 y 24 de octubre en la ciudad de Logroño.

Después del “parón” obligatorio que se vivió el pasado año 2020, por motivos de la pandemia de la COVID-19, el Comité Nacional y los organizadores, pudieron comprobar la vitalidad de los grupos de la Divina Misericordia que existen en las distintas diócesis de España y la importancia de tener estos encuentros anuales. Participaron grupos de casi todas las diócesis de España: Valencia, Alicante, Albacete, Logroño, Cáceres, Sevilla, Cuenca, Lleida, Tarragona…, entre otras.

El primer acto multitudinario que se celebró, fue el sábado a las tres de la tarde, hora de la Gran Misericordia, y se desarrolló por las calles de Logroño, el rezo de Vía Crucis. Iniciaba la procesión una grandísima imagen de Jesús misericordioso al que le seguían y acompañaban personas de todas las edades, clases sociales y hasta incluso de distintas nacionalidades. Fue un acto muy emotivo. Terminado el Vía Crucis tuvo lugar el rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia y, acto seguido se pudo disfrutar de una conferencia titulada: “Este es el tiempo de la misericordia. Claves del Diario de Santa Faustina”, pronunciada por D. Estanislao Martín Rincón. Tres claves estructurales. “Primera clave: Dios, Uno y Trino. En el Diario se habla sobre todo de Dios. Segunda clave: el hombre espiritual. Aunque términos como hombre, ser humano, persona humana y género humano, no tienen una frecuencia muy alta en el diario, si se ponen junto a los de alma, espíritu humano y corazón (como centro de la persona) vemos que se sitúan en segundo lugar, tras las referencias a Dios. Tercera clave: El bien. se evidencia fácilmente que el Diario de santa Faustina está escrito en clave de bien. Santa Faustina usa sobre todo palabras de salvación: Dios, misericordia, amor, etc., quedando muy lejos sus opuestas.” Terminada la conferencia se celebró la eucaristía, que presidió el Sr. Obispo emérito de Ponce (Puerto Rico), natural de Logroño, Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Félix Lázaro Martínez, Sch.P. Por la noche se celebró una Hora santa.

Al día siguiente, el domingo, empezaba con una plática espiritual que dirigió nuestro presidente, Rvdo. Sr. D. Pedro Miret Giner, a todos los peregrinos, titulada: Misericordiosos en la Oración. Empezó definiendo bien qué es la oración y qué se entiende por oración cristiana, con el fin de distinguirla de otros tipos de espiritualidad entendida simplemente como un cultivo de la propia interioridad para que el hombre se encuentre consigo mismo, y que muchas veces no lleva a Dios. Terminado este primer punto después quiso reflexionar sobre el modo de orar de Cristo. Él es el único camino que nos conduce al Padre. Sus hechos y dichos son la norma y el referente principal de la vida cristiana. El tercer punto de la reflexión lo centró en las revelaciones de Jesús sobre la oración que aparecen en el diario de Santa Faustina. Aquí destacó, entre otras ideas, la importancia de unir la oración al sacrificio silencioso, ofreciendo el dolor, el sufrimiento, el rechazo…, como una ofrenda de amor vivo a Dios y, por último, centró su reflexión en la obra de misericordia espiritual: Orar por los vivos y por los difuntos: si se supiera cuánto depende de esta obra de misericordia y cuánto bien se puede obtener del cielo para nuestros prójimos, entonces se rezaría siempre, en todas las situaciones hablaríamos con Dios acerca de nuestras preocupaciones y alegrías. Terminada la plática se celebró la eucaristía en la S.I. Catedral de Logroño que fue presidida por el Administrador diocesano D. Vicente Robredo García. Al final del encuentro todos los peregrinos pudieron participar de una comida de fraternidad donde estrecharon lazos de amistad y compartieron las experiencias vividas en estos dos días, en los que Señor ha derramado abundantes gracias espirituales sobre todos los participantes.

El regreso a las diócesis de origen, se vivió con ganas de compartir con los que no pudieron asistir, todo lo que se había visto y oído. ¡Ad multos annos!


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